Apunte: border | Psicologia II | Medicina UCC | | Filadd (2022)

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BORDERLINE

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DEFINICION

El vocablo “borderline” proviene del inglés y puede traducirse como frontera,

límite o zona marginal, por lo cual se utiliza para nominar los casos lindantes con la

neurosis y psicosis.

La Asociación Psicoanalítica Norteamericana, en el Glosario de términos y

conceptos psicoanalíticos, definió como borderline state “un término descriptivo que

se refiere a un grupo de condiciones que manifiestan, tanto fenómenos psicóticos como

neuróticos, sin caer inequívocamente en ninguna de dichas categorías

diagnósticas”.(Marinópulos Córdova, J. y Ruiz Huidobro Boklund, M.,1991)

Charles Rycroft en su Diccionario crítico del psicoanálisis, en 1968 caracterizó

al fronterizo como “un paciente que está en el límite entre neurosis y psicosis, tanto

como aquel cuya psicopatología desafía la categorización o aquel cuyos mecanismos

son psicóticos, pero cuya conducta no justifica que sea tratado como psicótico. Este uso

surge del hecho de que los sistemas diagnósticos asumen que la neurosis y la psicosis

son mutuamente excluyentes, en tanto que la observación empírica nos muestra que no

lo son”.

En el DSM-III este desorden correspondería al Desorden Esquizotípico de la

personalidad y en la Clasificación Internacional de la Organización Mundial de la

Salud, en sus revisiones 8ª. y 9ª. (ICD-8 y 9) de 1974 y 1978, a la Esquizofrenia latente.

El desorden de la personalidad de la frontera (BPD), trastorno borderline o

personalidad fronteriza, es una de las diagnosis más polémicas en psicología hoy. Desde

que se introdujo en el DSM, los psicólogos y los psiquiatras han estado intentando dar a

los conceptos algo amorfos del BPD una forma concreta. El estudio que hace Otto

Kernberg de lo que él llama organización de la personalidad de la frontera es el más

importante en la actualidad.

Muchas veces el diagnóstico de borderline es utilizado como una categoría

residual cuando el cuadro “no encaja” dentro de los esquemas nosográficos más

clásicos, neurosis o psicosis, ya que de la primera conserva su criterio de realidad

(aunque niegan los borderline, la diferencia entre el sí mismo y el objeto pero sin

pérdida real de la diferenciación como en la psicosis) y de la psicosis utilizan la

proyección masiva como defensa predominante.

La estructura BPD se caracteriza por una forma específica y estable de una

estructura patológica del yo, una detención en el desarrollo. La esencia del síndrome

borderline no son los síntomas presentados, ya que éstos pueden variar.

1

Recopilación bibliográfica y elaboración temática realizada para la pasantía “Clínica de los cuadros

Fronterizos y de las Psicosis” dictada en la Facultad de Psicología de la UBA y en el Hospital Braulio

Moyano de Buenos Aires. 2001

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Según Grinker, Werble y Drye (1968), quienes han realizado una de la más

rigurosa y sistemática investigación sobre esta patología, resumen las características

esenciales del sindrome borderline en la presencia de:

a) la rabia o ira, como el principal o único afecto;

b) el trastorno en las relaciones afectivas, que son: anaclíticas

2

, dependientes,

complementarias y raramente recíprocas;

c) identidad inconsistente, lo que parece estar conectado con la falta de

relaciones afectivas y con la rabia, en la intimidad y

d) depresión, con sentimiento de soledad depresiva y aislamiento. No es una

depresión culposa, autoacusatoria o con remordimientos.

Para estos autores “el borderline no es un proceso regresivo sino un defecto en el

desarrollo sobre el cual se extiende una amplia variedad de conductas adaptativas y

defensivas neuróticas; el defecto sería fundamentalmente una deformidad o distorsión

de las funciones del yo cuya etiología es desconocida”.

Sería más correcto descriptivamente decir que es un desorden de la personalidad

caracterizado por una inestabilidad emocional que afecta a los pacientes en muchas

áreas de su vida. Despliegan grandes oscilaciones de humor en respuesta a las vivencias

cotidianas. También se puede complicar el BPD con episodios psicopáticos breves

como asimismo, por tentativas reiteradas de suicidios luego de una decepción o una

pelea.

A pesar de haber daños graves en las funciones del yo, la adaptación del paciente

a las demandas del medio manteniendo una conducta convencional, es adecuada, las

relaciones superficiales con los objetos están intactas y los logros habituales no están

dañados.

Aún cuando ocurren episodios psicóticos pasajeros en los sujetos fronterizos,

bajo tensión intensa y de síntomas tales como: depresión, huida y adaptación

esquizoide, el borderline no es un esquizofrénico incipiente. Lo que caracteriza a los

pacientes borderline es su resistencia a la psicosis. Las descompensaciones agudas

generalmente surgen cuando la realidad los decepciona, en un estado de no preparación

para soportar rupturas vinculares, pérdidas o “cambios” bruscos en sus relaciones

ambientales.

Lo intolerable, según André Green, “es el cambio de objeto, que constriñe al Yo

a un cambio correspondiente”.

Es un cambio que atenta contra la permanencia y la perennidad narcisista

unitaria frente al cual es imposible mantener la desmentida. La no preparación del sujeto

depende de la imposibilidad de establecer una diferencia entre su Yo y el objeto.

2

La elección objetal anaclítica está determinada por la primitiva dependencia del lactante con respecto a

la persona que lo alimenta, protege y cuida. El border, debido a la pobreza de su identidad personal, no

posee una percepción de él mismo, de su papel social y se identifica con otros en virtud de un mimetismo

desmedido, esto hace que muchas veces se adapten como camaleones al ambiente del momento.

(personalidad “como si”).

Grinker y los colaboradores citados, a partir de la sintomatología, dividen a los

borderline en 4 subcategorías:

Grupo I o “el border psicótico”, caracterizado por la naturaleza inapropiada,

no adaptada y negativista de la conducta y los afectos hacia los demás pacientes y hacia

el personal del hospital. Presentan también un deficiente sentido de realidad y de

identidad y trastornos en el sueño y en la alimentación.

Grupo II o “síndrome fronterizo central”, caracterizado por un penetrante

afecto negativo. Sus rasgos esenciales son:

compromiso vacilante con los otros;

expresiones de rabia abiertas o actuadas;

depresión;

ausencia de indicadores de una identidad consistente y

sentimientos caóticos con actitudes contradictorias y gran propensión a la

actuación.

Grupo III o “persona ´como sí´, con tendencia a adaptarse y suprimir

afectos con fines defensivos”, caracterizado por un endeble ajuste de tipo personalidad

“como sí” de Helen Deutsch, e interacciones puestas al servicio de una adaptación

superficial, pero afectivamente deficientes: no evidencian amor a nada ni a nadie. No

presentan indicios de una identidad bien establecida y utilizan la intelectualización y la

desconexión como defensas.

Grupo IV o “límite neurótico”, caracterizado por la presencia de afectos

depresivos con tendencia al aferramiento de tipo infantil que junto a la ansiedad los

ponen en estrecho parentesco con los caracteres narcisísticos.

Otto Kernberg propone tres organizaciones estructurales que corresponden a la

neurótica, fronteriza y psicótica, las cuales se convierten en la matriz subyacente de la

que desarrollan los síntomas del comportamiento.

La personalidad borderline es para Kernberg una organización patológica

específica, estable y crónica: no es un estado transitorio que fluctúe entre neurosis y

psicosis y está caracterizada por:

1. constelaciones sintomáticas típicas;

2. una constelación típica de maniobras defensivas del yo;

3. una patología típica de las relaciones objetales internalizadas y

4. rasgos genético - dinámicos típicos.

Según el mismo autor, la diagnosis de BPO se basa en tres categorías de

criterios. El primero y más importante, abarca dos niveles:

ausencia de psicosis (es decir, la capacidad de percibir adecuadamente la

realidad)

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integracn deteriorada del ego - un concepto difuso e internamente

contradictorio del uno mismo. Dice Otto Kernberg, los fronterizos pueden describirse por

cinco horas sin conseguir un cuadro realista de cómo son”.

La segunda categoría, denominada “no específicas” incluye cosas tales como

baja tolerancia a la ansiedad, pobre control de los impulsos y una capacidad

subdesarrollada o pobre de gozar el trabajo o las relaciones de una manera significativa.

Kernberg cree que los fronterizos se distinguen de los neuróticos por la

presencia de “defensas primitivas”. Las personalidades de frontera tienen problemas

con la constancia del objeto, vivencian cada acción de la gente en sus vidas como si no

existiera un contexto anterior; no tienen un sentido de la continuidad y estado,

coherente, sobre la gente y las cosas en sus vidas.

DIAGNOSTICO PRESUNTIVO

Kernberg da una serie de elementos descriptivos de la organización fronteriza de

la personalidad a los fines de establecer el diagnóstico presuntivo. Ninguno de estos

síntomas es, por solo, patognomónico, pero la presencia de dos, o especialmente tres

de los enumerados a continuación, constituye un fuerte indicio de una personalidad

fronteriza subyacente.

Ansiedad

Estos pacientes suelen presentar una ansiedad flotante, crónica y difusa, que

adquiere especial significación cuando está presente toda una variedad de otros

síntomas o rasgos patológicos del carácter.

Neurosis polisintomática

a)

fobias múltiples: en especial aquellas que ponen de manifiesto tendencias

paranoides y que provocan serias inhibiciones sociales, constituyen una evidencia

presuntiva de personalidad fronteriza.

b)

síntomas obsesivo - compulsivos que secundariamente se han hecho

sintónicos con el yo, adquiriendo en consecuencia el carácter de pensamientos y

acciones “sobreevaluados”.

c)

múltiples síntomas de conversión elaborados o grotescos, especialmente si

son crónicos.

d)

reacciones disociativas, en especial “estados de penumbra” o fugas histéricas

y amnesia asociada con perturbaciones de la conciencia.

e)

hipocondría: exagerada preocupación por la salud y un temor crónico a la

enfermedad que se manifiesta como síntomas crónicos, rituales de salud y retiro de la

vida social.

f)

tendencias paranoides e hipocondríacas que no son secundarias a una

reacción intensa de ansiedad.

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Tendencias sexuales perverso - polimorfas

No están incluidos en esta categoría los pacientes cuya vida genital está centrada

en una desviación sexual estable y especialmente aquellos en quienes dicha desviación

se asocia con las relaciones objetales constantes. Cuanto más caóticas y múltiples son

las fantasías y los actos perversos y cuanto más inestables son las relaciones objetales

vinculadas con estas interacciones, mayores motivos hay para sospechar la presencia de

un desorden fronterizo.

Las “clásicas” estructuras de la personalidad prepsicótica

a)

personalidad paranoide

b)

personalidad esquizoide

c)

personalidad hipomaníaca

d)

organización “ciclotímica” de la personalidad con marcadas tendencias

hipomaníacas.

Neurosis impulsiva y adicciones

Están comprendidas aquí las formas graves de patología caracterológica en las

que hace irrupción de modo crónico y repetitivo un impulso destinado a gratificar

necesidades instintivas, de un modo que, fuera de los episodios “impulsivos”, resulta

distónico con el yo, mientras que dentro del contexto de dichos episodios es sintónico

con el yo y altamente placentero.

Desórdenes caracterológicos de “nivel inferior”

Se trata de la patología caracterológica más severa, típicamente representada

por el carácter caótico e impulsivo, en contraposición con los clásicos tipos de

formación reactiva y los más moderados “rasgos evitativos”.

Esta clasificación en una secuencia que va de un nivel “superior” hasta un nivel

“inferior”, Kernberg la establece según el predominio de los mecanismos de represión o

de disociación.

Otra diferencia consiste en que los pacientes del nivel superior experimentan

más depresión que los del nivel inferior (dado que cuanto mayor es la depresión

asociada con auténticos sentimientos de culpa, remordimiento y preocupación por uno

mismo, mayor es la integración superyóica).

La depresión en el síndrome fronterizo está caracterizada por una sensación de

futilidad y sentimientos cada vez más extendidos de soledad y aislamiento, aislamiento

y actitudes de airada exigencia que difieren de la depresión neurótica y psicótica, en las

que la culpa y la autodesvalorización tienen mayor participación.

CASUISTICA

Los desórdenes de la personalidad afectan el 10% de la población en general.

Este grupo de desórdenes mentales es definido por características de mal adaptación de

la personalidad que tienen un efecto constante y serio en el trabajo y en los vínculos

interpersonales.

DSM-IV define diez categorías del desorden de la personalidad. De éstos, el

desorden de la personalidad de la frontera es el más frecuente en la práctica clínica. El

BPD es también uno de los más difíciles y preocupantes de los problemas de la

psiquiatría, constituyendo un desafío permanente, donde frecuentemente se termina no

concordando entre los profesionales más experimentados y este hecho afecta luego a la

ubicación estadística y por ende a la casuística.

Estadísticamente, Andrulomis y colaboradores, investigaron (Marinópulos

Córdova y Ruiz Huidobro Boklund, 1991) la casuística borderline, hallando que los

hombres presentan más comportamientos inaceptables que las mujeres, pero en cambio

muestran menor sintomatología depresiva que ellas. En las mujeres se observa una

frecuencia mucho mayor de trastornos en la alimentación que en los hombres (45% vs.

6%) y también mayor cantidad de episodios mini-psicóticos transitorios que los que

presentan los hombres.

La historia psiquiátrica previa es semejante en ambos sexos, así como tampoco

se observan diferencias en el trazado electroencefalográfico.

El hecho de que haya mayor cantidad de adoptados entre la población de

borderline estudiados, en comparación al grupo testigo de esquizofrénicos, constituye

un indicio de la importancia del vínculo materno en el desarrollo inicial del Yo, su

relación con la enfermedad border y la etapa de separación – individuación.

ETIOLOGIA

Como en la mayoría de los desórdenes mentales, ningún factor aislado explica su

génesis. Los factores de riesgo múltiples, que pueden ser biológicos, psicológicos y

sociales, desempeñan un papel importante en su etiología.

Los factores biológicos en el BPD consisten probablemente en anormalidades

temperamentales innatas. La impulsividad y la inestabilidad emocional son

inusualmente intensas en estos pacientes y estos rasgos, para ciertos investigadores,

podrían ser hereditarios dado que características similares se han hallado también en

parientes cercanos de pacientes con BPD. Las investigaciones sugieren que la

impulsividad que caracteriza a la personalidad de frontera se puede asociar a la

actividad disminuida de la serotonina en el cerebro.

Los factores psicológicos en esta enfermedad varían mucho. Algunos pacientes

de frontera describen experiencias altamente traumáticas en su niñez, tales como el

abuso físico o sexual. Otros describen negligencia emocional severa. Muchos pacientes

de frontera tienen padres con rasgos impulsivos o depresivos de personalidad, y también

frecuentemente han descripto padres fríos con una agresividad encubierta pero intensa.

Según Kernberg en estos pacientes la agresión oral presenta un desarrollo

patológicamente aumentado y es difícil evaluar en qué medida este desarrollo es el

resultado de una fuerte pulsión agresiva de origen constitucional, de una intolerancia a

la ansiedad (también de origen constitucional) respecto de los impulsos agresivos o de

una grave frustración sufrida en los primeros años de vida.

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Los factores sociales en el BPD reflejan muchos de los problemas de la sociedad

moderna. En la sociedad urbana contemporánea, los niños tienen más dificultades para

resolver sus necesidades de vinculaciones y de identidad.

Muy probablemente, el BPD se encarna cuando todos estos factores de riesgo

están presentes. Los niños que se hallan en la población de riesgo en virtud de su

temperamento, pueden crecer perfectamente normales si cuentan con un ambiente de

apoyo y continencia afectiva. Sin embargo, cuando la familia y la comunidad no pueden

resolver las necesidades especiales de estos niños, ellos tenderían a desarrollar

impulsividad e inestabilidad emocional.

Masterson sugiere que el síndrome fronterizo es el resultado de la sensación de

abandono causada por el cese de suministro por parte de la madre en el momento en que

el paciente intentaba separarse e individuarse. La necesidad de éste último de

defenderse contra los sentimientos de abandono produce el detenimiento en el

desarrollo y el cuadro clínico de este síndrome.

Según este autor, el síndrome se asemeja a un témpano de hielo, en el sentido de

que sólo la parte más superficial puede ser detectada clínicamente sobre la línea de

agua, mientras que el resto permanece escondido bajo la superficie. (Marinópulos

Córdova y Ruiz Huidobro Boklund, 1991)

HISTORIA FAMILIAR

Son niños queridos por motivos narcisísticos de los padres, quienes no

configuran con ellos un verdadero vínculo objetal, y por lo tanto los hijos dedican toda

la vida a tratar de autoapuntalar su narcisismo (que siempre es una defensa frente al

desamparo) de las maneras más bizarras y esto se produce desde el inicio mismo de las

relaciones objetales. Ellos se constituyen en su propio ideal en tanto sabemos que la

renuncia al narcisismo en la infancia sana se produce por obra de la instalación de un

ideal.

Ellos son restituciones de ellos mismos donde se nota poco la escisión del yo a

diferencia de las psicosis. O sea, desde sus comienzos, el niño no ha sido reconocido

como tal, ya sea por déficit (figuras parentales o sustitutos ausentes) o por exceso

(figuras intrusivas). No pudo crearse lo que Winnicott denomina espacio transicional,

necesario para la discriminación entre Yo y no Yo. Ha permanecido en un estado

fusional, donde el “sí mismo real”, el “sí mismo ideal” y el “objeto ideal” se confunden.

Su self debió sobreadaptarse con desarrollos que son expresión de una pseudo

madurez, encubriendo la falta de cohesión y con tendencia a la fragmentación,

sentimientos de vacío y carencia de la normal capacidad de experimentar soledad y de

poder sobreponerse a ella.

El individuo fronterizo necesita llegar a aceptar el fracaso de sus padres, fracaso

en el simple sentido humano de no haber sabido dar y recibir amor, consuelo y

comprensión.

Necesita además renunciar a las fantasías idealizadas e irreales con las que busca

proteger las perfectas relaciones del pasado con sus padres. Para el paciente fronterizo,

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separarse verdaderamente de los padres es una experiencia mucho más difícil y

atemorizante que para los pacientes neuróticos.

El papel de la separación - individuación en el desarrollo normal del yo

La imagen que el niño tiene de mismo y aquella que tiene de su madre, es una

unidad simbiótica. La madre actúa como yo auxiliar, ejecutando funciones que el propio

yo del niño ejecutará más tarde (límites a los estímulos internos y externos, percepción

adecuada de la realidad, tolerancia a la frustración y control de los impulsos).

A los 18 meses aproximadamente, bajo el ímpetu de la maduración biológica

predeterminada de los aparatos del yo (o sea, la propia individuación) comienza la

separación de esta relación.

La separación del objeto primario materno favorece la reintroyección, con una

retención del objeto total y amplía las funciones defensivas, representativas y sintéticas

del yo.

La reintroyección está asociada con el duelo por el objeto separado. También se

retrotraen una multiplicidad de partes malas de objetos anteriormente proyectadas.

Durante esta etapa del desarrollo del yo, se ha ido diferenciando el self y los

objetos.

La asimilación de las representaciones del self y los objetos a los afectos se da

como resultado de la actividad sintética del yo. El territorio del yo se expande y sus

contenidos se incrementan. El estímulo y apoyo maternal y el dominio de nuevas

funciones del yo, presionan al niño a la separación - individuación hacia su autonomía.

El niño se acerca a su madre de vez en cuando para el “reabastecimiento

libidinal”, ya que da por sentado su presencia emocional.

Una vez que el niño domina su locomoción y aprende a manipular, estas

funciones parciales se convierten en elementos de un lenguaje cargado de significados,

un llamado sin palabras requiriendo amor y elogio de la madre, una búsqueda de

significados y un deseo de compartir y de expansión. La madre como catalizadora del

proceso de individuación, debe ser capaz de leer el proceso primario del lenguaje. La

autonomía del niño se desprende de su propio yo, si él siente un grado adecuado de

aceptación emocional y un adecuado apareamiento comunicacional.

Para Arnold Modell

3

, el self de estos pacientes está compuesto de dos partes:

una la del niño desprotegido y otra, la de quien está dotado de omnipotencia destructiva.

Hay confusión o fusión entre el sentido y límites del self y el objeto es percibido de

acuerdo con ciertas fantasías infantiles concernientes a la madre. El paciente

posteriormente va a atribuir al terapeuta los aspectos benevolentes o destructivos, ambos

omnipotentes, de su propio self, quedándose con el sentimiento de ser un niño

desprotegido cuya identidad se perderá en el objeto.

FIJACIONES

El paciente es apresado en medio de la corriente entre dos etapas del desarrollo,

se ha separado de la etapa simbiótica, pero no ha progresado plenamente a través de la

separación - individuación hacia su autonomía. Esto tiene consecuencias desastrosas

3

Citado por Marinópulos Córdova y Ruiz Huidobro Bocklund, op.cit.(1991)

para el desarrollo del yo o sea permanece con una fijación oral lo cual favorece un

narcisismo excesivo, que determina una personalidad que presenta los siguientes

rasgos:

Las interacciones con otras personas están referidas a mismos en

medida inusual, en realidad no establecen un verdadero compromiso con el otro,

simplemente lo utilizan con fines narcisistas

Sienten gran necesidad de ser amados y admirados, presentando una

curiosa contradicción entre un concepto muy elevado de mismos y una desmedida

necesidad de homenaje por parte de los demás. Esa gran necesidad de recibir el tributo y

la adoración lleva muchas veces a decir que dependen de otras personas, pero en un

nivel más profundo son incapaces de depender verdaderamente de nadie debido a la

desconfianza y el desprecio que sienten hacia los demás

Su vida emocional carece de hondura y sus propios sentimientos de

diferenciación clara.

En particular, son incapaces de experimentar auténticos sentimientos de

tristeza, duelo, anhelo y reacciones depresivas, siendo esta última carencia una

característica básica de sus personalidades

Experimentan escasa simpatía hacia los sentimientos de otras personas

Disfrutan poco de la vida, más allá del tributo que reciben de los demás y

de sus propias fantasías grandiosas

Caen en el desasosiego y el hastío cuando el brillo externo se desvanece

y no encuentran nuevas fuentes para alimentar su autoestima. Las vivencias de vacío y

hastío de estos pacientes están en íntima relación con su atrofiado desarrollo yoico que a

su vez se vincula con su incapacidad para experimentar depresión

Se perciben como personas despreciables, pobres y vacías,

permanentemente dejadas de lado y devoradas por la envidia hacia quienes sienten que

poseen todo lo que ellos carecen. Este tipo de autoconcepto desvalorizado se observa

sobre todo en los pacientes narcisistas que tienden a dividir el mundo en personas

famosas y ricas y personas inútiles y “mediocres”

Tienden a idealizar a las personas de quienes esperan una gratificación

de su narcisismo y a desvalorizar y despreciar a aquellos de quienes ya nada esperan

(muchas veces sus antiguos ídolos). Estas personas idealizadas de las que parecen

“depender” resultan ser por lo general, una proyección de la concepción grandiosa que

tienen de mismos. Simultáneamente la tragedia del borderline consiste en que deben

desvalorizar cuanto reciben para no sentir la envidia que el reconocimiento de lo valioso

recibido les provocaría

En general, sus relaciones con otras personas son netamente explotadoras

y a veces parasitarias

Es como si sintieran tener derecho a controlar y poseer a los demás y a

explotarlos sin culpa; detrás de una fachada de encanto y simpatía se llega a percibir su

naturaleza fría y despiadada

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Lo que más temen estos pacientes es depender de otras personas, porque

para ellos depender significa odiar, envidiar y exponerse al peligro de ser explotados,

maltratados y frustrados

Poseen una capacidad seudosublimatoria, es decir la capacidad de operar

de manera activa y coherente en determinadas áreas, que les permite satisfacer en parte

sus ambiciones de grandeza y obtener la admiración de los demás. Muchas veces son

los genios “prometedores” que después sorprenden a los demás por la banalidad de sus

logros

Es típico de estos pacientes adaptarse a las exigencias morales de su

entorno, porque de no hacerlo temen ser atacados y, además, porque este sometimiento

representa para ellos el precio a pagar por la gloria y la admiración. Sin embargo, es

frecuente que pacientes de este tipo que nunca presentaron evidencia de

comportamiento antisocial se consideran a mismos deshonestos y capaces de verse

envueltos en actividades antisociales “si sólo tuvieran la seguridad de salir bien

parados”. Es obvio agregar que también consideran a los demás deshonestos e indignos

de confianza y este concepto de mismos y de los otros, adquiere gran importancia en

la transferencia

En general, los sistemas de valores de las personalidades narcisistas son

corruptibles, en contraste con la moral rígida de la personalidad obsesiva.

RELACIONES OBJETALES PREDOMINANTES

Relación conflictiva con la madre. Sus necesidades patológicas la impulsan a no

apoyar y a no estimular la separación de su hijo, desanimando las tentativas hacia su

individuación, al retirarle su apoyo.

Suelen haber sido estructurados en la gratificación sin espera, sin mediatización

de la carencia. Por ende, no toleran la espera, no tienen capacidad de frustración.

El área específicamente patológica de las relaciones objetales internalizadas de

la personalidad fronteriza, es su incapacidad para sintetizar las introyecciones e

identificaciones buenas y malas. Los principales factores etiológicos parecen ser el

exceso de la agresión primaria o la secundaria, o la frustración. Este déficit en dicha

síntesis impide el logro de la particular capacidad afectiva yoica que permite

experimentar depresión, preocupación y culpa. Las reacciones depresivas de los

fronterizos asumen la forma de rabia impotente y sentimientos de derrota ante fuerzas

externas, más que de duelo por la pérdida de objetos buenos y pena por la propia

agresión hacia ellos mismos y hacia los demás.

CONFLICTOS BASICOS

Conflicto entre el empuje ocasionado por el desarrollo hacia la autonomía y el

retiro de los suministros emocionales maternos que este crecimiento acarrearía. El

necesita de estos suministros para crecer, pero si lo hace, los suministros le serán

retirados. De esta forma, surgen sus sentimientos de abandono.

A diferencia del niño autista o psicótico, el niño borderline ha progresado a

través de la etapa simbiótica, pero la separación de su madre es sólo parcial, o ha

ocurrido a costa de intensos sentimientos de abandono, miedo y depresión, que él debe

reprimir. La tenacidad y energía de los mecanismos de defensa le impiden desarrollarse

hacia la autonomía.

COMPLEJO DE EDIPO

Según Kernberg lo que caracteriza a la personalidad fronteriza, en contraste con

las patologías más benignas, es una específica condensación de conflictos pregenitales y

genitales y un prematuro desarrollo de los conflictos edípicos a partir de la edad de dos

a tres años.

Es frecuente que la historia de estos pacientes consigne experiencias de

frustración extrema e intensa agresión (secundaria o primaria) en los primeros años de

vida. La excesiva agresión pregenital, sobre todo la oral, tiende a ser proyectada y

provoca una distorsión paranoide de las tempranas imágenes parentales, en especial las

de la madre.

En virtud de la proyección de impulsos predominantes sádico-orales pero

también sádico-anales, la madre es vista como potencialmente peligrosa y el odio hacia

ella se hace extensivo a ambos padres, a quienes más tarde el niño experimenta como un

“grupo unido”.

La “contaminación” de la imagen del padre por la agresión primariamente

proyectada en la madre y la indiscriminación entre ambas figuras parentales, provocada

por las excesivas maniobras de escisión que impiden una diferenciación realista entre

los diversos objetos, tienden a producir en ambos sexos una peligrosa imagen

combinada padre-madre, como resultado de la cual todas las relaciones sexuales son

vistas después como peligrosas e infiltradas de agresión.

Al mismo tiempo, se produce un prematuro desarrollo de las tendencias

genitales, mediante el cual se intenta evitar la rabia y los temores orales.

En ambos sexos el exceso de agresión pregenital, y en especial de agresión oral,

tiende a inducir el prematuro desarrollo de tendencias edípicas, como consecuencia de

una particular condensación patológica de objetivos pregenitales y genitales, causada

por el predominio de las tendencias agresivas. Como resultado de esto, se suceden

varias soluciones transaccionales patológicas que dan lugar a la típica persistencia de las

tendencias sexuales perverso-polimorfas y que constituyen fallidos intentos de hacer

frente a la agresividad de las tendencias genitales.

Importa destacar que la naturaleza agresiva y primitiva del superyó del paciente

narcisista, deriva en última instancia del carácter netamente oral agresivo de sus

fijaciones.

IDENTIDAD “COMO SI”

La presencia de introyecciones e identificaciones contradictorias es lo que

determina la cualidad “como si” de estos pacientes. Su adaptabilidad adquiere así - por

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la actuación de identificaciones parciales y disociadas - características de mimetismo,

merced a las cuales lo que fingen ser es en realidad la vestidura vacía de lo que en otros

momentos tienen que ser de un modo más primitivo. Este fenómeno provoca confusión

a los propios pacientes.

Esta situación configura una difusión de la identidad (Erikson la define como la

falta de un concepto integrado de y de los objetos totales en relación con el sujeto)

que en las estructuras psicóticas se evidenciaría por una falta de diferenciación entre las

representaciones del mismo y de los objetos, por la incapacidad para transmitir sus

interacciones con los demás, no pudiendo empatizar emocionalmente ó expresando una

conducta inapropiada, bizarra y desconcertante.

El mecanismo que subyace al síndrome de difusión de la identidad es la

escisión, mecanismo que en un principio fue una división defensiva del yo por una

simple deficiencia de integración y que luego cristalizó en un detrimento de los

procesos de integración y la consecuente difusión de la identidad. Este síndrome, para

autores como Collum, constituye la característica de los pacientes fronterizos.

La mayor parte de sus conductas consiste en recurrir a actos desesperados de

supervivencia, para evitar la vivencia de fragmentación total y la caída en el vacío.

SITUACION TRAUMATICA

Está fundada en los procesos de separación e individuación, lo cual le ha

generado intensos sentimientos de abandono. Los datos clínicos sugieren que hubo un

trauma en la niñez etiológicamente significativo, en la mitad de los pacientes BPD. Por

lo tanto la cólera y los comportamientos manipuladores del paciente, que crean tantos

problemas en la contratransferencia para el terapeuta, pueden ser comprendidos como

adaptativos y comprensibles a la luz del trauma temprano.

ANSIEDADES BASICAS

Las ansiedades predominantes son de fusión (intrusión, atrapamiento,

engolfamiento) o pérdida (aniquilamiento, abandono). Como ambos mecanismos atacan

el pensamiento imposibilitando la capacidad de crear representaciones, llevando al

vacío o la sensación de la muerte psíquica, es necesario establecer una organización

externa relativamente estable, que pueda ser continente, “yo auxiliar”, creando un

espacio seguro, básico para estructurar el Yo.

Las crisis de ansiedad y la angustia constante y flotante, que aparecen en el

border ante las más pequeñas amenazas, pueden plantear problemas en la relación

terapéutica, al igual que la agresión, que a menudo acompaña a la ansiedad. Si se tiene

en cuenta la psicopatogénesis de las mismas, desde la segunda teoría freudiana de la

angustia, los borderline no tienen mecanismo de angustia señal y por eso, el modelo de

angustia traumática del Ello, amenaza de continuo con invadir al Yo.

MECANISMOS DE DEFENSA

La mecánica de defensa primitiva del fronterizo estaría puesta al servicio de los

conflictos intrapsíquicos del paciente liberándolo, pero al costo del debilitamiento del

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funcionamiento de su Yo, adaptabilidad y funcionalidad en la vida cotidiana. Este

debilitamiento traerá como consecuencia la dependencia no consciente y labilidad en el

sostenimiento de sus relaciones con los demás en tanto las mismas se caracterizan por

ser caóticas y huecas.

Los intensos sentimientos de abandono deben ser reprimidos. La represión es

reforzada por el acting - out, formación reactiva, mecanismos obsesivos - compulsivos,

proyección, negación y el aislamiento.

Dichas defensas intentarían evitar el registro de emociones, y la capacidad de

poder pensar en éstas. En este proceso se construyen objetos externos bizarros

(alucinaciones y delirios) que condensan el mundo interno del paciente, expresión de

sus deseos y ausencia de frustración.

Otras defensas primitivas incluyen el pensamiento mágico (creencia que los

pensamientos pueden causar acontecimientos), omnipotencia, proyección (de

características desagradables de uno mismo sobre otros) y la identificación proyectiva,

mecanismo por el cual el fronterizo intenta poner en otros las sensaciones que está

teniendo.

Para Kernberg la escisión es una operación de defensa esencial en la

personalidad fronteriza que subyace a todas las que siguen. Este autor la define como el

proceso activo por el cual se mantienen separadas las introyecciones e identificaciones

de calidad opuesta. La integración o síntesis de las introyecciones e identificaciones de

signo opuesto es quizás el más importante factor de neutralización de la agresión (ya

que como parte de dicha integración se produce la fusión y organización de los

derivados de instintos libidinales y agresivos) y una de las consecuencias de los estados

patológicos caracterizados por un exceso de escisión es que no se logra un suficiente

grado de neutralización, haciendo fracasar a una fuente de energía esencial para el

crecimiento.

La escisión es, por lo tanto, una causa fundamental de labilidad yoica y, puesto

que no requiere tanta contracarga como la represión, un yo débil es proclive a la

utilización de este mecanismo, lo que crea un círculo vicioso en el cual la labilidad

yoica y la escisión se refuerzan mutuamente.

En la experiencia clínica, una de las manifestaciones directas de este mecanismo,

es la expresión alternada de las facetas complementarias de un conflicto, ligada con una

débil negación y falta de preocupación por la contradicción, reflejada en el

comportamiento, pudiendo manifestarse en una “falta de control de impulsos”

selectiva, que se expresa en episódicas irrupciones de impulsos primitivos (Kernberg

recuerda que la escisión es un mecanismo predominante en las neurosis impulsivas y las

adicciones).

Quizá la más conocida manifestación de la escisión es la división de los objetos

externos en “totalmente buenos” y “totalmente malos”, en la vivencia interna del

paciente, lo cual trae aparejada la posibilidad de que los sentimientos acerca de un

objeto y del mismo sí mismo, oscilen de manera radical y abrupta de un extremo al otro.

En la clínica, el niño que ha de transformarse en paciente fronterizo vive de

momento a momento cortando activamente las conexiones emocionales entre

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experiencias afectivas con objetos significativos de su entorno inmediato que, de no ser

disociadas, resultarían caóticas y contradictorias provocándole gran frustración y temor.

La escisión suele aparecer ligada con uno o varios de los mecanismos siguientes:

Idealización primitiva: es la tendencia a ver a los objetos externos como

totalmente buenos para poder contar con su protección contra los objetos “malos”, y

para asegurarse de que no habrán de ser contaminados, dañados o destruidos por la

agresión propia o la proyectada en otros objetos. Esta idealización primitiva refleja la

omnipotencia subyacente - otra de las defensas fronterizas - y también es la precursora

de las ulteriores formas de idealización.

Tempranas formas de proyección, en especial identificación proyectiva: los

pacientes de personalidad fronteriza suelen exhibir fuertes tendencias a la proyección.

Negación: en especial manifestaciones primitivas de la negación como la

“negación mutua” de dos áreas emocionalmente independientes de la conciencia (o sea

que la negación refuerza la escisión). El paciente está consciente de que en determinado

momento sus percepciones, pensamientos y sentimientos acerca de mismo y de los

demás son por completo opuestos a los que tuvo en otros momentos; sin embargo, este

recuerdo carece de repercusión emocional y no puede modificar la manera de sentir del

paciente.

Quizás éste regrese más tarde a su anterior estado yoico y niegue el actual,

pero no obstante al recordarlo, será otra vez totalmente incapaz de ligar emocionalmente

ambos estados.

También la negación puede manifestarse como una simple desestimación

de un sector de su experiencia subjetiva o del mundo externo. Cuando hay

circunstancias que lo presionan, el paciente reconoce intelectualmente el sector negado,

pero no logra integrarlo con el resto de su experiencia emocional. Todo esto difiere de la

forma más sutil de este mecanismo, descrita por Freud, y caracterizada por la presencia

de un contenido mental “con signo negativo”, en este caso la resonancia emocional de

lo negado nunca ha tenido acceso a la conciencia y permanece reprimida. Este tipo de

negación corresponde a los niveles más elaborados de este mecanismo y está

relativamente cerca del aislamiento, en tanto que su nivel inferior está ligado con la

escisión.

Omnipotencia y desvalorización: ambos mecanismos están estrechamente

conectados con la escisión y son al mismo tiempo manifestaciones directas del empleo

defensivo de las introyecciones e identificaciones primitivas. Los pacientes suelen

alternar entre la necesidad de establecer una relación que refleja su aferramiento y sus

exigencias a un objeto “mágico” idealizado, en determinados momentos, y en otros,

fantasías y actitudes que revelan el profundo sentimiento de su propia omnipotencia

mágica. Ambos estados representan su identificación con un objeto “totalmente bueno”,

idealizado y poderoso, a modo de protección contra los malos objetos “persecutorios”.

No existe verdadera “dependencia” en el sentido de amor y preocupación por el objeto

ideal.

En un plano más profundo, la persona idealizada es tratada de

manera despiadada y posesiva, como una extensión del propio paciente. Dicha

Apunte: border | Psicologia II | Medicina UCC | | Filadd (11)

desvalorización es en parte un corolario de la omnipotencia y como mecanismo tiene

efectos muy perjudiciales sobre las relaciones objetales internalizadas y en especial

sobre las estructuras que intervienen en la formación e integración del superyó.

Kernberg también incluye como muestras de BPO caótico, lazos extremos con

otros; una inhabilidad para conservar la memoria calmante de amor a mismo;

episodios psicopáticos transitorios; negación y amnesia emocional.

Cary destaca el distanciamiento esquizoide como una de las principales

defensas de los pacientes fronterizos.

ESTRUCTURA YOICA

Los borderline tienen un Yo débil y por lo tanto las funciones de la represión

normal, disminuidas, con permanencia de los mecanismos de defensa primitivos (sobre

todo disociación y proyección). Falta de confianza básica, persistencia de la disociación

del objeto, con el consecuente deterioro de las relaciones objetales, regresión y

negación, deterioro de las funciones sintéticas del yo, fracaso de la sublimación de los

impulsos instintivos, serias dificultades con la identidad pre - edípica y sexual.

Bychowsky describió también algunas de sus características estructurales más

importantes, como la persistencia de primitivos estados yoicos disociados y el clivaje de

las imágenes parentales en objetos buenos y malos.

Para Kernberg estos pacientes exhiben distorsión yoicay labilidad yoica”;

la distorsión yoica se refiere a los patrones de carácter rígidos y patológicos, mientras

que la labilidad yoica traduce la inadecuación o la ausencia de ciertas funciones yoicas

normales. Los aspectos específicos de la labilidad yoica son: el predominio de

primitivos mecanismos de defensa característicos y los rasgos patológicos y

contradictorios del carácter de la personalidad fronteriza.

Estas primitivas operaciones de defensa destinadas a proteger al yo contra los

conflictos intolerables y la concomitante patología de las relaciones objetales

internalizadas, tienen consecuencias estructurales muy significativas.

En primer lugar, el concepto de mismo no llega a integrarse, dando

lugar al síndrome de difusión de la identidad y surge una crónica tendencia a depender

excesivamente de objetos externos, con el fin de lograr cierta continuidad de acción,

pensamiento y sentimiento en la relación con ellos.

En segundo lugar, se desarrollan rasgos caracterológicos contradictorios

que representan imágenes contradictorias de mismo y de los objetos, lo cual aumenta

el caos de los vínculos interpersonales del futuro paciente fronterizo.

En tercer término, la integración del superyó sufre los efectos de la

ausencia de la función orientadora que cumple una identidad yoica integrada, viéndose

obstaculizada por las contraindicaciones existentes entre imágenes objetales totalmente

buenas y excesivamente idealizadas y precursores superyoicos totalmente malos y

sádicos en extremo.

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Author: Fr. Dewey Fisher

Last Updated: 12/29/2022

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